martes, 25 de abril de 2017

Ulises y Penélope



La historia de Penélope es la historia de una mujer muy inteligente que trama una estratagema para alejar a sus pretendientes mientras espera que Ulises vuelva de la guerra de Troya. Una historia de ingenio y perseverancia.


La guerra de Troya había terminado hacía tiempo y Ulises no volvía a su casa en Ítaca donde le esperaba su esposa Penélope y su hijo Telémaco. Resulta que Ulises se entretuvo en el camino con las sirenas y con muchos otro seres mágicos mientras que en su palacio de Ítaca Penélope ya no sabía cómo despistar a todos los pretendientes que querían casarse con ella.

Como Ulises no volvía de la guerra de Troya, los caballeros de Ítaca se acercaron al palacio de la reina Penélope para que eligiera otro marido. Pero Penélope solo quería a Ulises y estaba dispuesta a esperarle todo el tiempo. Además, ninguno de los pretendientes le gustaba ni siquiera un poco.


- Ulises ha muerto en la guerra de Troya, porque si no, ya tendría que haber vuelto- le decían los pretendientes. Pero Penélope sabía en el fondo de su corazón que Ulises no había muerto y que antes o después volvería a casa.

Pasaba el tiempo y Ulises no volvía. Y los pretendientes se ponían cada vez más pesados para que Penélope eligiera un nuevo marido. Así que no le quedó más remedio que ceder un poco, pero como era tan ingeniosa como Ulises, se le ocurrió una idea para ganar tiempo antes de elegir un pretendiente. Porque ella estaba segurísima de que algún día Ulises volvería, solo había que tener un poco de paciencia.


- Elegiré a uno de vosotros cuando termine de tejer esta manta que estoy haciendo- dijo Penélope. Y les enseñó un trozo de una manta que estaba tejiendo.


Los pretendientes se quedaron satisfechos aunque no sabían muy bien cuánto tardaría Penélope en hacer la manta. Así que se pasaban los días esperando y esperando y a veces iban a ver a Penélope en el telar, pero la manta seguía igual que el primer día.

- No lo entiendo- decía un pretendiente -nunca termina de tejer la manta.


Lo que no sabían los pretendientes era que Penélope era más lista que todos ellos juntos. Durante el día veían a Penélope tejer durante horas y horas, pero no veían lo que hacía por la noche. Porque Penélope no podía dormir de las ganas que tenía de volver a ver Ulises, así que se levantaba de la cama, se iba hasta su telar y deshacía todo lo que había hecho durante el día. Así nunca acabaría de tejer la manta. La paciencia de Penélope tuvo su premio porque un buen día, tal y como ella intuyó siempre, Ulises volvió y echó a todos los pretendientes de allí.




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