jueves, 30 de junio de 2016

Garcilaso de La Vega e Isabel Freire



La emperatriz Isabel de Portugal vino a España con su corte de damas, entre ellas Isabel Freire. Ésta no sabía ni que existía Garcilaso, pero él se quedó perdidamente enamorado. Su modo de andar alegre -su meneo, dice el poeta; su contoneo, se, diría después- venía a ser anuncio de otras delicias de la carne. La dama portuguesa fue referencia y punto de partida para las que tras ella vinieron, llenando el corazón del poeta y sus versos de una profunda melancolía. No se sabe si fue correspondido o no, al menos el tiempo suficiente para comprobar si aquella pasión fue verdadera. Pero el amor crecía en Garcilaso y su obra, incluso cuando Isabel se casó con un hombre gordo y romo en amores y ambiciones.



En 1520, el rey manda a Garcilaso a Italia. Después volvió a España y volvió a irse a Nápoles. Allí conoció la cultura renacentista y la trajo a España. Al volver a Italia, se entera de la muerte de Isabel de Freire. Murió en el parto.


La escribió decenas de poemas, aunque nunca la llegó a tocar. No hubo en sus versos ira ni reproches, ni mucho menos celos de amante resentido, de amor que pudo ser y se quedó en el camino de tantos otros antes; su amor salió a la luz doblemente en sus églogas disfrazado de diversos nombres, que van de Elisa a Galatea. Después de Isabel tuvo varias amantes, alguna de las cuales le dio un hijo, pero como un río subterráneo, como fuente perenne, el recuerdo de Isabel de Freire continuó fluyendo en Garcilaso hasta el día de su muerte.




Perteneciente a la casa de los duques de Braganza, era hija de Guiomar Freire y de su tercer esposo Bernardim de Almeida. 

En la corte portuguesa de Évora, Isabel Freyre era una de las jóvenes damas que acompañaba a la infanta Isabel de Avis y Trastámara, futura esposa del emperador Carlos I de España. Debía de ser una muchacha bellísima, pues también inspiró al poeta portugués Sa de Miranda; y era una de las damas más queridas por la infanta, quien - según dicen- afirmó que sólo vendría a España a casarse si podía traer con ella a Isabel Freyre.


Por su parte, Garcilaso de la Vega , de familia noble toledana, había tenido una esmerada educación en la corte y era miembro de la guardia real del emperador cuando conoció a la joven dama portuguesa.Hacía un año que se había casado con Elena de Zúñiga.

Garcilaso era un modelo de cortesano renacentista:culto, elegante, apuesto y apasionado conquistador .En Toledo, su ciudad natal, se había enamorado muy joven de Guiomar Carrillo de Toledo;fruto de esta relación nacería un niño, que Guiomar ,años después, reconoció como hijo nacido de sus amores juveniles con el poeta. En 1520 Garcilaso entró a formar parte de la guardia real del emperador Carlos y posteriormente ,en 1525 se casó con Elena de Zúñiga, dama de doña Leonor de Austria, con quien tendría varios hijos, y a quien nunca amó.


Un año antes, en 1524 tras disolverse el ejército español, al terminar el asedio de Fuenterrabia, Garcilaso viajó a Portugal a visitar a su hermano mayor, Pedro Lasso, refugiado en la corte de Joao III. El papel del mayor de los Lasso como dirigente en la revuelta comunera (1520-1522) le había granjeado la enemistad del rey Carlos I, quien lo había desposeído de sus derechos de primogenitura. Desde entonces, la familia procuraba la devolución del patrimonio requisado y, en la medida de lo posible, obtener para el hermano mayor el perdón real. Pedro se había casado con la portuguesa Beatriz de Saa. Se conocen los amores platónicos de Garcilaso por su cuñada Beatriz.


Isabel Freyre poseía una gran belleza. Cuando Garcilaso de la Vega la conoce en la corte de Évora, y quedó inmediatamente prendado de ella. Fue en el año 1926, durante las bodas reales del emperador, cuando el poeta tuvo oportunidad de tratarla más y de enamorarse sin remedio.La relación amorosa entre ambos está envuelta en el misterio y ha sido puesta en tela de juicio no pocas veces. Indudablemente hubo algún tipo de relación, ya que coincidieron en la corte de Carlos V e Isabel de Portugal en otras ocasiones.Y , sin duda, fue ella la musa inspiradora de sus poemas.Garcilaso la describe: su modo de andar alegre, su meneo, su contoneo; venía a ser anuncio de otras delicias de la carne.

Pero Isabel se casó , tres años después,con “un hombre gordo y romo en amores y ambiciones” que se llamaba Antonio de Fonseca y era regidor de Toledo, como el propio Garcilaso. Nada se sabe hoy día de este matrimonio más allá de la muerte de Isabel en el parto del tercer hijo, en 1533. Aquellos que sostenían la existencia de los amores entre la dama portuguesa y el poeta toledano vieron en la figura del de Fonseca, del que en la Corte se burlaban con el apodo de "el gordo", al rival de Garcilaso.

Sin olvidar a Isabel, Garcilaso continúa su azarosa vida de soldado de la corte. Acompaña al emperador , hace viajes diplomáticos por Europa, es desterrado ( por desobediencia emperador) a una isla del Danubio y después a Nápoles. Cuando regresa a España,viaja de nuevo a suToledo natal, y allí tiene noticia de la muerte de Isabel Freyre en el parto de su tercer hijo. Al regresar a Nápoles en mayo de 1534 Garcilaso comienza a escribir la famosa Égloga I,narración lírica de su fallida historia de amor.


Además de poeta, Garcilaso era un soldado del emperador; por eso murió como soldado, durante el asedio a una fortaleza francesa en Saboya. Se dice que por fin había ovidado a Isabel Freyre y había vuelto a encontrar el amor con una dama napolitana.

Influencia de Isabel Freyre en la poesía de Garcilaso de la Vega

El amor que Garcilaso siente por Isabel le inspira la composición de casi toda su obra.
Los primeros poemas de Garcilaso (primera etapa) son "coplas" en versos octosílabos a la manera de la poesía castellana de cancionero. Y ya entre ellas encontramos las primeras canciones de amor cortés dedicadas a Isabel Freyre; como la Copla II, titulada Canción habiéndose casado su dama.

La segunda etapa de Garcilaso se denomina etapa petrarquista, porque comienza la influencia de Petrarca. En ella se incluye uno de los más bellos sonetos dedicados a su dama portuguesa ( el SonetoV) :


Escrito está en mi alma vuestro gesto y cuanto yo escibir de vos deseo;vos sola lo escribistes, yo lo leo tan solo que aún de vos me guardo en esto...Yo no nací sino para quereros; mi alma os ha cortado a su medida; por hábito del alma mismo os quiero.
Cuando tengo confieso yo deberos; por vos nací, por vos tengo la vida, por vos he de morir, y por vos muero.

Frente a la poesía medieval, en la poesía de Garcilaso surge el antropocentrismo renacentista, centrado en los episodios de su vida personal. En ellos alude a su Toledo natal, a su destierro en una isla del Danubio y en Italia, a sus actividades - como buen cortesano renacentista- de guerrero y poeta, entre otras.

La tercera, etapa clasicista o napolitana de Garcilaso, se reconoce por la mayor influencia de Virgilio y de los poetas italianos del Renacimiento. Ya no hay el estilo conceptista característico de la temática cortés y el lenguaje es descriptivo y sensorial. De esta etapa son las tres églogas.
La Égloga I es una versión poética de su historia amorosa con Isabel Freyre. Dos pastores, Salicio y Nemoroso, cantan sus penas de amor en un paisaje bucólico (locus amoenus) conmovido por su tristeza. Salicio lamenta los desdenes de Galatea y Nemoroso llora la muerte de su amada Elisa. Garcilaso expresó a través de estos dos patores dos momentos distintos de su relación con Isabel .

El lamento de Salicio corresponde con la pena sentida por el poeta cuando ella se casó con Alfonso de Fonseca:

¡Oh más dura que mármol a mis quejas, y al encendido fuego en que me quemo, más helada que nieve, Galatea! Estoy muriendo y aún la vida temo, témola con razón, pues tú me dejas, que no hay sin ti el vivir para qué sea...Tu dulce habla,¿en cuya oreja suena?. Tus claros ojos ¿a quién los volviste? ¿Por quién tan sin respeto me trocaste? 

El llanto de Nemoroso se corresponde con el dolor que le causaría a Garcilaso enterarse de la muerte de su amada . Isabel Freyre había muerto de parto al dar a luz a su tercer hijo.

 ¿Quién me dijera, Elisa, vida mía, cuando en aqueste valle al fresco viento andábamos cogiendo tiernas flores, que había de ver con largo apartamiento, venir el triste y solitario día que diese amargo fin a mis amores?

...Pero, ¿quién sabe?...Dante nos dijo que había un cielo para los enamorados, el cielo de Venus...Y Nemoroso, seguramente, estará ahora allí con su amada Elisa.


Y en la tercera rueda contigo mano a mano, busquemos otro llano, busquemos otros montes y otros ríos, otros valles floridos y sombríos, donde descanse y siempre pueda verte ante los ojos míos, sin miedo y sobresalto de perderte.

MARCOS PHOTOSCAPE
PHOTOSHOP Y GIMP
FONDO TRANSPARENTE
PARA PONER IMAGEN

Para verlos a mayor tamaño,
haz click con el ratón sobre el marco.
Después click derecho sobre la imagen y "guardar como" en una de tus carpetas.

miércoles, 29 de junio de 2016

Mary Shelley y Percival Shelley



Mary era hija de la filósofa y escritora feminista Mary Wollstonecraft y del novelista y periodista William Godwin,precursor del pensamiento anarquista.La madre falleció diez días después de dar a luz a Mary.


Puedes imaginarte el tipo de educación que recibió Mary.Seguro que fue excelente,pero siempre estuvo vigilada y tutelada por su padre,al que quería mucho.
Godwin volvió a casarse con Mary Jane Clairmont, una mujer que ya tenía dos hijos: Charles y Claire.
Los Godwin crearon una editorial llamada M.J.Godwin.Vendían libros para niños,artículos de papelería,mapas y juegos. Sin embargo, el negocio no tuvo éxito y las deudas de Godwin fueron en aumento.


Percy Shelley nació en una familia muy acaudalada de la alta burguesía.Estudió en las mejores universidades y colegios de Inglaterra.Fue expulsado de la universidad de Oxford por sus ideas revolucionarias y ateas.

Era seguidor de la ideología del padre de Mary,visitaba con frecuencia su librería y en una de esas ocasiones la conoció.Desde el primer momento se enamoraron apasionadamente.

Se veían en secreto en el cementerio,junto a la tumba de Mary Wollstonecraft,un lugar encantador para pasar una tarde de amor ¿no? ; ) . Mary tenía 17 años y Percy estaba casado.


El Sr Godwin se opuso a esta relación.A pesar de todo,continuaron con su historia de amor instalándose en Francia. Mary sufría por el rechazo de su padre.

Cuando volvieron a Inglaterra,asfixiados por las deudas,todo eran problemas.Mary ,que estaba embarazada,pierde prematuramente a su hijo,la sociedad está escandalizada por su relación y además tienen que enfrentarse al suicidio de Harriet, la verdadera esposa de Percy.

No obstante, en 1.816 contraen matrimonio.

Percy era partidario de los matrimonios abiertos y el amor libre.Mary sufrió las contradicciones entre los ideales de Percy y su necesidad de amor verdadero.La lealtad de Percy siempre estaría en continuo conflicto,llega a querer compartirla con su amigo Thomas Hogg, pero Percy es el único amor en la vida de Mary.


Claire, la hermana de Mary vivía un romance con el poeta Lord Byron y estaba embarazada.En mayo de 1.816, la pareja y Claire,viajan al Lago Ginebra para pasar unos días junto a Byron.

Alquilaron la Villa Diodati,cercana al lago.Al grupo se unió John William Polidori, el médico y secretario de Byron.


Disfrutaron el verano escribiendo,navegando en el lago y conversando hasta altas horas de la noche, leyendo poesía a la luz de las velas o jugando partidas de billar. billar.


La hermosa película Remando el viento del director Gonzalo Suárez,retrata perfectamente el espíritu de este grupo de amigos y el ambiente,la estética y el pensamiento romántico.Visualmente es muy poética con unas localizaciones y una fotografía espléndidas.


Una noche de tormenta, se entretienen leyendo y contando historias de fantasmas.

Byron reta a los Shelley y a Polidori,a componer,cada uno,una historia de terror. De los cuatro, sólo Polidori completó la historia, pero Mary concibió una idea: esa idea fue el origen de la que es considerada la primera historia moderna de ciencia ficción y una excelente novela de terror gótico; Frankenstein o el moderno Prometeo.


Pocos días después,Mary tuvo una pesadilla y escribió lo que sería el cuarto capítulo del libro. Se basó en las conversaciones que mantenían con frecuencia Polidori y Percy Shelley respecto de las nuevas investigaciones sobre Luigi Galvani y de Erasmus Darwin que trataban sobre el poder de la electricidad para revivir cuerpos ya inertes.Eran los años de la Ciencia, la luz de la Razón y el culto romántico a la Vida. Pero también había tumbas profanadas y quirófanos clandestinos.La gente creía en el desarrollo científico y al mismo tiempo tenía miedo.


Mary no publicó inmediatamente la novela sino que la terminó en 1.817, en Marlow, con correcciones de su esposo.La editaron en marzo de 1.818. Al principio, se creía que había sido escrita por Percy, pero luego afortunadamente se aclaró la autoría.

Aquel verano en el Lago Ginebra fue muy productivo,de muchísima actividad y creatividad literaria.


Byron escribió un fragmento basado en las leyendas sobre vampiros que había oído durante sus viajes a los Balcanes. Polidori creo la novela El vampiro. En cierta manera,los mitos universales del monstruo de Frankenstein y los vampiros,tuvieron su origen en aquella misteriosa y mágica noche en Villa Diodati.

Todos los miembros del grupo que pasó aquel verano en la villa,tuvieron un final trágico.


Tras su primer embarazo frustrado,Mary sufrió la pérdida de dos hijos más.Estaba ya resignada y soportaba las infidelidades con otras mujeres de su esposo,concentrándose e sus estudios y en su único hijo sobreviviente,Percy Florence.

A pesar de su conflictiva vida en común Mary adoraba a su marido.

El matrimonio pasó prácticamente toda su vida,viajando por Inglaterra e Italia.El golpe más duro fue la muerte de Percy en 1822, al hundirse su velero,durante una tormenta en la Bahía de La Spezia.


Mary regresó a Inglaterra y desde entonces se dedicó a la educación de su hijo, a su carrera como escritora profesional y a construir la reputación de Shelley como uno de los mejores poetas del romanticismo inglés.

Murió,ya gravemente enferma pero con el reconocimiento de todos, el 1 de febrero de 1851, en Londres, y fue enterrada en Bournemouth,Dorset.


La escritora Esther Cross,en el inquietante libro,La mujer que escribió Frankenstein,nos cuenta lo siguiente:
“En el Cementerio Protestante de Roma, en la tumba de Percy B. Shelley, hay una lápida que dice “Corazón de corazones”, pero falta el corazón. El corazón de Shelley envuelto en la primera página del poema Adonais,está enterrado con Mary Shelley, su mujer, a cientos de kilómetros, en la ciudad costera de Bornemouth, Inglaterra. Así que en una tumba hay una urna con cenizas incompletas y en la otra hay un corazón de más.”


Temo tus besos, gentil doncella.

Tú no necesitas temer los míos;

Mi espíritu abrumado en el vacío,
No puede atormentar el tuyo.

Temo tu porte, tus gestos, tu razón.
Tú no necesitas temer los míos;
Es inocente la devoción y el sentido
con los que te adora mi corazón.- Shelley


MARCOS PHOTOSCAPE
PHOTOSHOP Y GIMP
FONDO TRANSPARENTE
PARA PONER IMAGEN

Para verlos a mayor tamaño,
haz click con el ratón sobre el marco.
Después click derecho sobre la imagen y "guardar como" en una de tus carpetas.


martes, 28 de junio de 2016

La historia de Mumpy Sarkar



El suicidio es la decisión más extrema que una persona puede tomar en vida. De hecho, de ser llevada a cabo, será la última decisión tomada por esa persona. Más allá nada importará, porque habrá perdido la única oportunidad que tenía de vivir. Las razones que llevan a las personas a cometer el suicidio son de lo más dispares, pero en la mayor parte de los casos están asociadas a la depresión y otras enfermedades mentales, como pudo ser el impactante caso de Christine Chubbuck. Aún así, son muchos los que van más allá. Algunos mueren por honor, como hacían los samuráis al ejecutar el seppuku. Algunos mueren por su dios, como hacen los terroristas suicidas musulmanes. Y otros, los menos, simplemente mueren para permitir vivir a los demás.


A Mumpy Sarkar se le habían complicado mucho la vida en los últimos meses. La mediana de una familia de tres hijos, pese a tener tan sólo 12 años, era perfectamente consciente de que la situación futura no se planteaba nada favorable.
Su hermano menor, Monojit, tenía un riñón fuertemente dañado y el único que tenía totalmente funcional estaba a mostrar síntomas de debilidad. A eso se había añadido en las últimas semanas un problema de vista a su padre, que cada vez le dificultaba más el trabajo en el campo, y con ello peligraba la única fuente de ingresos de la familia.

Durante noches había estado escuchando a sus padres discutir sobre la situación, oyéndoles decir cómo lo único que podía salvar la vida de su hermano era un trasplante de riñón, y que un trasplante de ojos era lo único que podía salvar a su padre de la discapacidad permanente. Fue entonces cuando Mumpy vio la solución a todos los problemas de su familia. Daría su vida para con sus órganos devolver la vida al resto de su familia.


Una mañana, aprovechando que sus hermanos habían ido al colegio, su madre había ido a comprar arroz para la comida y su padre había ido a trabajar, Mumpy llevó a cabo su plan ingiriendo una cantidad sustancial de endosulfán, un insecticida prohibido por su toxicidad en más de 50 países. Entonces corrió hacia el campo de trabajo donde estaba su padre. Al llegar le contó que creía que alguien le había puesto veneno en su boca y por ello le dolía el estómago. Rápidamente fueron a la farmacia más cercana para conseguir las medicinas necesarias para quitar el dolor de tripa de Mumpy, sin ningún éxito. En poco tiempo su situación empeoró, muriendo antes de llegar al hospital más cercano.

Un día después de cremación del cuerpo de Mumpy, su padre encontró en su cama una nota dirigida a su madre. En ella Mumpy pedía que, después de su muerte, sus ojos fueran donados a su padre para curarle su problema de vista, y sus riñones donados a su hermano, para curarle su problema renal.


Esto, lo que podría haber sido nada más que un cruel relato, fue algo que sucedió el 27 de Junio de 2011 en un pueblo al norte de Calcuta. Aunque se hubieran conocido las intenciones de Mumpy antes de su incineración, posiblemente no habría servido de nada, ya que el endosulfán posiblemente habría contaminado los órganos a ser transplantados. Aún así, el gobierno regional, al enterarse de los hechos, ofreció a la familia la ayuda económica y medios necesarios para solventar los problemas de salud del padre y el hermano de Mumpy.

MARCOS PHOTOSCAPE
PHOTOSHOP Y GIMP
FONDO TRANSPARENTE
PARA PONER IMAGEN

Para verlos a mayor tamaño,
haz click con el ratón sobre el marco.
Después click derecho sobre la imagen y "guardar como" en una de tus carpetas.

lunes, 27 de junio de 2016

Franz Kafka y Milena Jesenská



"Las personas no me han engañado prácticamente nunca, pero las cartas siempre". La nueva edición de la correspondencia de Franz Kafka a Milena Jesenská (Cartas a Milena, disponibles desde ayer con el sello de Alianza Editorial) está tan cargada de frases que son casi aforismos, que la tentación es tomar un puñado de ellas casi al azar y no escribir ni una palabra más. "El miedo es verdaderamente extraño, sus leyes internas no las conozco, solo conozco su mano en mi garganta, y eso es realmente lo más horrible que me ha ocurrido o que podría ocurrirme jamás".

Pero hay una historia que enmarca este hilo y que merece ser contada. Nunca antes, el conjunto de las cartas de Franz a Milena (las respuestas de Milena a Franz están desaparecidas) se había publicado íntegramente en español. La versión que se conocía estaba basada en una pudorosa edición alemana publicada en los años 50. 10 cartas completas y un buen puñado de párrafos habían desaparecido de aquella edición. En algunos pasajes, Kafka se refería a personas entonces vivas que habrían podido sentirse ofendidas. En otras, había malicias y bromas sobre los judíos.


"Los dos conocemos cantidad de ejemplares característicos de judíos occidentales; yo, por lo que sé, soy el más occidental de todos; eso significa, expresado con exageración, que no se me ha dado un sólo segundo de paz, no he recibido nada, todo tengo que adquirirlo, no sólo el presente y el futuro, sino también el pasado"


Ahora, ya, todo eso da un poco igual. Carmen Gauger, la nueva traductora de las cartas, guía al lector en el prólogo del libro por esta "novela de amor" construida en un buen puñado de cartas que viajaron desde Praga, Merano y Karlsbad a Viena entre abril de 1920 y el día de Navidad de 1923. Cuatro meses después, Kafka murió.


"Si comparo ese resultado con el modo en que tu estás arruinando tu salud [...], a veces me parece que, en lugar de vivir juntos, sólo nos acostaremos, contentos y satisfechos, el uno junto al otro para morir. Pero lo que quiera que suceda sucederá cerca de ti".

Gauger empieza por las presentaciones. ¿Quién era Milena? Existe hasta una biografía que lleva su nombre editada por Tusquets en los años 90, pero casi nadie se acuerda de ella. Que nadie se confunda con las fotografías: Milena no era Felice, la chica de expresión mansa que siempre aparece en los retratos, la noviecita a la que Kafka envió 500 cartas de amor más bien claustrofóbico y a la que abandonó por culpa de un vómito lleno de sangre. Tampoco era Julie, la segunda novia del escritor, aquella prometida casi secreta cuya frustración propició después la famosa Carta al padre.


Milena, vista desde nuestro tiempo, era una mujer mucho más atractiva. Nació en 1896, cuando Kafka ya tenía 13 años en una familia burguesa, nacionalista checa, antisemita, hostil a los alemanes, contraria a Viena y al imperio. La madre enfermó y Milena se dedicó a cuidarla desde los 13 años hasta los 16. Cuando murió, la hija se rebeló, decidió ser el peor enemigo de su padre. Le robaba cocaína (el padre era dentista), tenía líos, gastaba fortunas, se quedaba embarazada y abortaba una vez tras otra... La mandaron a un psiquiátrico. Pudo terminar en un ensayo de Carl Gustav Jung, pero consiguió salir de la clínica, se casó con un crítico literario, se fue a vivir a Viena, pasó algunos años de hambre y tormento y acabó en un libro de Kafka.


Milena y Franz coincidieron en una mesa de un café, en Praga en otoño de 1919. Kafka no llegó a fijarse bien en su cara aunque le quedó la vaga sensación de su bulto, de su vestido. "Caigo en la cuenta de que no recuerdo propiamente ningún detalle preciso de su rostro. Sólo cómo se marcho por entre las mesas del café, su figura, su vestido: eso aún lo veo". Milena estuvo más atenta. Ya admiraba al escritor. En primavera quiso traducir algún texto de Franz del alemán al checo. Y así partió la primera carta.


¿Qué pasaba con Franz en aquella época? Sanatorios, soledad, extrañeza... la imagen tópica del escritor era real en 1920. Hacía tres años que Kafka se trataba de tuberculosis. Desde hacía dos, no escribía nada más que cartas. Su relación con Julie languidecía en un cuando-me-cure-ya-hablaremos. En invierno andaba por Merano, haciendo vida de balneario. Pero sus padecimientos, según se puede leer en este nuevo libro, todavía eran soportables y su posición económica nunca dejó de ser desahogada. Cuando estaba en Praga, iba a la oficina y no hacía gran cosa. Vivía con sus padres.


Y entonces llegó aquella carta de Viena firmada por una casi desconocida. Los primeros envíos son de cortesía profesional un poco zalamera, van encabezados por un "Querida señora Milena" y el trato es 'de usted'. Se van contando sus insomnios, su padecimientos. Milena pasa hambre en Viena, su marido es un crápula. Franz le habla de su enfermedad. Para mayo, le animará a que le escriba en checo, que él ya le contestará en alemán para que los dos puedan expresarse con naturalidad. Y ya está, el amor: "No es malo, aunque sólo sea para que exista cierto equilibrio, que en un rinconcito de mi corazón haya para usted un poco de enfado", escribe Franz, coqueto, para reñir a Milena por algún pequeño agravio.


Llegó el amor y llegaron todas sus estaciones clásicas: el asombrado descubrimiento mutuo, la obsesión, la osadía, la confesión. Y, entonces, el primer reto. ¿Volver a verse? Sí, no, por qué no. Kafka lo deseaba pero no lo veía claro. El terreno platónico era dulce y cómodo para él. De encontrarse con Milena, tendría que poner a prueba su ímpetu sexual, del que no estaba muy seguro y tendría que tomar algunas decisiones desagradables. El hilo con Julie no estaba del todo cortado y la idea de meterse en un juego de adulterios y engaños le daba terror.


Milena también seguía casada. Su matrimonio era una fuente de desdichas pero no estaba muerto. Kafka conocía al marido, había mil amigos comunes por todas partes... "Sí, tienes razon, le quiero. Pero, F., a ti también te quiero" escribió Milena a Franz, que después reprodujo aquel párrafo en una de sus cartas.


Dieron igual los reparos. Al final hubo encuentro, cuatro días en el quicio entre 1920 y 1921 que fueron un momento pletórico. Kafka logró ser un buen amante, un hombre optimista, locuaz y glotón, capaz de dar largos paseos y de almorzar con el apetito de un remero.


A partir de ahí, la cuesta abajo. Franz volvió a Praga y despachó a Julie de una manera casi cruel. Empezó a tener expectativas concretas de su enamorada. Milena, en cambio, no se separó de su marido. Al contario, le confesó todo. Kafka se ofreció a recogerla en Viena y llevarla consigo. Milena no quiso. Llegó el primer reproche. "Todo el misterio de vuestra indestructible unión, ese profuso e inagotable misterio, tú lo materializas siempre en el cuidado de sus botas".


Para enero, el hilo entre los dos amantes ya estaba roto. Durante los siguientes dos años, intercambiaron unas pocas cartas en las que volvieron al usted y, sobre todo, trataron temas de literatura. Después, Kafka se murió y Milena escribió un bonito obituario. Tenía 28 años y le quedaban 20 por vivir.


¿Qué fue de ella? Milena entró en el Partido Comunista, se quedó coja, engordó y tuvo el valor de abandonar su militancia en cuanto tuvo noticia de las purgas de Stalin. Los alemanes la mandaron a Ravensbrück. Allí se comportó con gran nobleza. Su nombre está inscrito con los justos entre los hombres en el Museo Yav Vashem de Jerusalem.



MARCOS PHOTOSCAPE
PHOTOSHOP Y GIMP
FONDO TRANSPARENTE
PARA PONER IMAGEN

Para verlos a mayor tamaño,
haz click con el ratón sobre el marco.
Después click derecho sobre la imagen y "guardar como" en una de tus carpetas.


domingo, 26 de junio de 2016

Oscar Wilde y Lord Alfred Douglas



Sostiene un refrán griego que cuando los dioses quieren castigar a alguien le conceden lo que ha pedido. El “dictum” viene de perlas al caso de Oscar Wilde y de su pasión por un muchacho rubio, algo poeta, muy guapo y para remate, aristócrata.



En 1891, con la publicación en volumen de “El retrato de Dorian Gray” y la edición francesa de su obra “Salomé” (una cumbre del teatro simbolista y decadente) Oscar Wilde (1854-1900) estaba en uno de los momentos cumbre de su carrera estética. Sus enemigos –que no eran pocos en una Inglaterra más que tenazmente puritana- querían entender y aún saber que sus poses de dandy frívolo, su culta y cultivada actitud de estar más allá del bien y del mal y su declarado neopaganismo hedonista, ocultaban algo más que una teoría sobre la belleza, en parte heredada de su maestro Walter Pater. Y no se equivocaban, Wilde (espíritu báquico) amaba la vida y deseaba –como algún viejo humanista del Renacimiento- cambiar los encorsetados y rancios patrones éticos de esa vida. Pero todo ello no podía (no debía) decirse. Así es que los amores homosexuales de Oscar con chicos jóvenes –actores fáciles, aspirantes a escritores, entre ellos el joven poeta John Gray, que terminaría haciéndose clérigo anglicano- aún no habían salido a la luz. Reinaba (como debía ser) la doble vida.


Pero Wilde acababa de fijar en su novela el patrón mismo de su deseo: Dorian podía ser un viejo ideal de sí mismo, el muchacho hermoso que hubiese deseado ser, pero también la imagen imperecedera del chico al que deseaba amar. Y los dioses, tortuosos y sabios, se la concedieron. Estudiante en Oxford, aficionado a la poesía, refinado, bello y caprichoso, Lord Alfred Bruce Douglas (1870-1945) era el tercer hijo del irascible marqués de Queensberry –“el marqués Escarlata”, lo llamó Wilde- a quien debemos unas reglas sobre el arte del boxeo. El marqués no se llevaba muy bien ni con su mujer ni con sus hijos. Lord Alfred y Wilde se conocieron a fines de 1891, gracias al intermedio de otro joven poeta amigo de Wilde y compañero de Lord Alfred, Lionel Johnson, que llevó al muchacho –aparentaba menos edad de la que tenía- al domicilio conyugal de Oscar (casado y padre de dos hijos) en Tite Street.


Para muchos, en plena leyenda dorada o maldita, se trató de un amor a primera vista. Un flechazo de plata directo al corazón. Pero parece que no fue así. El trato llegó rápido y lento, y probablemente el más enamorado fue Wilde, aunque existieron etapas ¿Qué le pudo atraer a Oscar de Lord Alfred? No sería raro responder que todo. Desde la belleza a la posición social, no desdeñando tampoco que amaba divertirse y pasarlo en grande, y que escribía sonetos de muy pulcra factura. ¿Y qué pudo atraerle a Lord Alfred –a quien desde pequeño sus íntimos llamaban “Boisie”, algo así como “muchachito”- de Oscar Wilde? .


En primer lugar debió sentirse encantado de que se le rindiera quien en esos momentos era uno de los escritores más brillantes, famosos y polémicos de Gran Bretaña. Pero tampoco debió desconocer la leyenda oculta de Wilde: su amor al placer y a los chicos, y más aún, que Oscar entonces ganaba y gastaba mucho dinero, porque siempre fue manirroto y casi consideraba un lujo (y no se equivocaba) el tener deudas. Les esperaría, en adelante, pudo pensar, una gozosa y triunfal cabalgata: como la entrada de Dionisos en Antioquia. Y no erraba del todo.


La primera etapa de ese amor (del que el Londres social se hizo eco enseguida, entre el escándalo y la fascinación, pues la pareja no se ocultó nunca) no debió ser sino el amor mismo. Wilde amaba más pero era correspondido. En medio, hoteles caros, reservados, champán, guantes, sastrerías, pequeños antojos. Como todos los niños ricos, Lord Alfred no daba demasiada importancia al dinero y solía llevar muy poco encima. Su padre le escatimaba (para llevarle por el buen camino) y a su madre debía chantajearla a costa de la enemistad paterna. Wilde ponía lo que hiciera falta. 


Esta bonanza dispendiosa (que Oscar pudo permitirse gracias al éxito de sus comedias) con sus naturales altibajos, duró hasta fines de 1893, más o menos. Después, satisfechos ya como pareja, “Boisie” le introdujo a Wilde (como para poner picante en la salsa) a un mundo subterráneo que el escritor no conocía o muy poco: el de la prostitución masculina. Fue Lord Alfred quien llevó a Wilde al discreto burdel de chicos, que cerca de Westminster, tenía el proxeneta Alfred Taylor. Allí conocieron (y compartieron) a muchachos buenos y atractivos, aunque también a más de un golfo chantajista, pues se encontraban en una situación prohibida, estando la homosexualidad en cualquiera de sus formas fuera de la ley. Pero Wilde llegó hasta a regalar a alguno de estos chicos pitilleras de plata con expresivas dedicatorias grabadas. A aquellas cenas entre chicos alquilados, Wilde las denominaba “festejar con panteras”. Oscar y “Boisie” (como contó André Gide) viajaron también a Argelia, a probar un placer muy refinado: las noches en la “kashba” con chicos árabes…


Luego llegó el cansancio y el escándalo. Wilde se quejaba de que no podía trabajar estando con Douglas, pero no sabía dejarlo. Y el marqués de Queensberry apretaba las tuercas, instando a su hijo a que abandonara –como escribió en una tarjeta, con falta ortográfica incluida- al que “posaba de sondomita” (sic). Wilde fue utilizado por la familia de su amiguito y por la fatalidad, y no supo librarse ni de una ni de otra. Tras tres juicios llenos de pública notoriedad e infamia puritana, Wilde resultó condenado a dos años de trabajos forzados, pena incivil que cumplió íntegramente y que en buena medida lo destruyó como escritor y como persona. En tanto, Boisie se había instalado en París –ciudad más libre que Londres- por prudencia. Era en mayo de 1895.


Cuando Wilde abandonó la prisión (y también Inglaterra para siempre) estaba convencido de que el egoísmo de Lord Alfred había sido el culpable de su ruina. Así lo había escrito –dolido- en esa estremecedora confesión que es el “De profundis”. Además su mujer le había impuesto como condición para pasarle una pequeña renta, que no volviese a ver nunca más a Douglas.


Nada se cumplió y Lord Alfred y Wilde se encontraron en Francia en septiembre de 1897. Boisie cuidó a Oscar, pero nada era tampoco ya lo mismo. En Nápoles, en noviembre de ese mismo año, se separaron para siempre, aunque volvieran a verse. Wilde sobrevivió algo como consumado sablista y entre chaperos. Y Douglas, que aparentemente sentó cabeza, se casó y negó cuanto pudo, pero tuvo el mitológico castigo de pasarse el largo resto de su vida (45 años) sin dejar de hablar de Wilde, primer mártir de la homosexualidad moderna.


MARCOS PHOTOSCAPE
PHOTOSHOP Y GIMP
FONDO TRANSPARENTE
PARA PONER IMAGEN

Para verlos a mayor tamaño,
haz click con el ratón sobre el marco.
Después click derecho sobre la imagen y "guardar como" en una de tus carpetas.